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El sol y la piel

EL SOL Y LA PIEL

el sol y la piel

Quemadura solar

 

La exposición al sol en exceso o de forma crónica puede tener unos efectos nocivos para la piel. Estos efectos pueden ser inmediatos, como la quemadura solar, o de aparición mucho más tardía, como el envejecimiento, las lesiones previas a ser malignas y el cáncer de piel.

Pero del sol también obtenemos beneficios como una sensación placentera de calor, un bronceado de atractivo cosmético y el hecho de que, fundamentalmente en la infancia, se requiere una breve exposición al sol para que se fabrique vitamina D. Respecto a esto último, hay que señalar que hoy prácticamente todas las leches están enriquecidas con vitamina D. Por otra parte, somos capaces de formar suficiente vitamina D, incluso empleando filtros solares con factor de protección elevado.

 

El término fotoenvejecimiento es empleado habitualmente por los dermatólogos para señalar las alteraciones que sufre la piel por exposición al sol. Se manifiesta en forma de arrugas, patas de gallo, envejecimiento prematuro de la piel, dilatación de pequeños vasos sanguíneos (telangiectasias), adelgazamiento irregular de la piel, manchas marrones, surcos en cara y cuello y flacidez. Si examinamos la piel al microscopio, vemos en su capa más profunda, la dermis, varios tipos de fibras que están dispuestas de forma ordenada que proporcionan a la piel elasticidad y resistencia. En la piel fotoenvejecida, este patrón ordenado se altera notablemente y sobreviene el caos, apareciendo fragmentadas, engrosadas y agrupadas de forma desordenada. Pueden pasar años antes de que veamos la traducción de toda esta alteración en la superficie de la piel.

 

La piel envejecida puede presentar varios tipos de lesiones:

  • Manchas seniles

Se les ha llamado también manchas hepáticas. Son manchas parduzcas, planas, pequeñas, habitualmente localizadas en la cara, el escote, las manos y los brazos. Aparecen por el aumento en el número de células que fabrican el pigmento de la piel, la melanina, pero no son malignas. Se tratan con sustancias despigmentantes y agentes para peelings.

  • Queratosis solares

Son manchas de color rojizo o parduzco, ligeramente escamosas y habitualmente localizadas en la cara, las orejas, las manos y la región calva del cuero cabelludo. Son lesiones previas a ser malignas y pueden degenerar en cáncer. Estas lesiones son tratadas por los dermatólogos mediante congelación con nitrógeno líquido, coagulación con bisturí eléctrico y aplicación de cremas anticancerosas a base de 5 – fluoracilo.

  • Enfermedad de Bowen

Se manifiesta como una mancha roja que aparece sobre cualquier área expuesta, pero particularmente en las piernas de las mujeres. Se trata técnicamente de un cáncer porque está formado por células malignas, pero es superficial y no invasivo. Esto quiere decir que permanece confinado a la epidermis, la capa más superficial de la piel. Sin embargo, con el tiempo estas manchas se vuelven invasivas y se transforman en carcinoma de células escamosas. Deben de tratarse antes de que esto ocurra. El tratamiento se efectúa mediante congelación con nitrógeno líquido, coagulación con bisturí eléctrico o escisión quirúrgica.

 

CÁNCER DE PIEL

La incidencia de cáncer de piel ha aumentado considerablemente en las últimas décadas. Se ha relacionado con los mayores hábitos solares de la población (la moda de tomar el sol, practicar deportes al aire libre, etc.). Ciertamente, la reducción de la capa de ozono puede acentuar el problema del cáncer de piel. Se estima que una disminución de un 1% en la capa de ozono conlleva un incremento de un 2% en la transmisión de la cantidad de rayos UVB, que son los que se han asociado con el desarrollo de quemaduras y cáncer.

Tipos de cáncer de piel:

CARCINOMA BASOCELULAR

Se llama así porque se desarrolla en la capa basal de la piel, una capa donde continuamente se forman nuevas células. Es el más frecuente. Afortunadamente, rara vez se extiende a otras áreas del cuerpo (no degenera en metástasis), aunque tiene cierta tendencia a invadir la piel subyacente. En algunas localizaciones, como la cara y las orejas, puede ser necesaria una cirugía extensa para extirpar el tumor.

Los dermatólogos reconocen varios tipos según su aspecto y localización. La exposición al sol es el factor causal más importante, pero hay una variante en la que existe una predisposición genética para desarrollar este tipo de cáncer. El tipo más frecuente es el nodular, que se manifiesta por un bulto o nódulo de color perlino o de color carne, con pequeñas venitas en su techo, que con el tiempo sangra o desarrolla una úlcera central de bordes elevados. Otro tipo es el superficial, que se manifiesta por una mancha roja de bordes perlinos ligeramente elevados y que con frecuencia se localiza en el tronco y la espalda. También está el pigmentado, que se parece al nodular, pero tiene una coloración negra o parduzca. Un tipo más raro es el morfeiforme, que se manifiesta por placas mal definidas y de consistencia dura, lo que dificulta su extirpación quirúrgica. El tratamiento lo realiza el dermatólogo teniendo en cuenta el tamaño, localización, tipo y edad del paciente. Los tratamientos pueden consistir en cirugía, congelación con nitrógeno líquido, coagulación con bisturí eléctrico, cirugía microscópica de Mohs e inyecciones de interferón dentro del tumor. Es importante reconocer estas lesiones en sus estadios iniciales, para evitar cirugías extensas y deformantes.

CARCINOMA ESPINOCELULAR

Se desarrolla a partir de las células escamosas que constituyen la epidermis. Son menos frecuentes que los basocelulares. Las personas con mayor riesgo son aquellas inmunosuprimidas, que han recibido transplantes renales o que están en tratamiento con medicamentos inmunosupresores. Por ello, estas personas deben ser extremadamente cautas con el sol. Se manifiestan como bultos de superficie escamosa, firmes, ligeramente dolorosos, que pueden sangrar y ulcerarse. Puede extenderse a otros órganos (riesgo de un 2%), fundamentalmente cuando se localiza en el labio inferior o las orejas. Estas lesiones deben tratarse tan pronto como sea posible. El tratamiento adecuado es la extirpación quirúrgica. Ocasionalmente, se emplea como tratamiento alternativo la radioterapia, fundamentalmente en personas mayores.

MELANOMA MALIGNO

Definición

Es un tumor maligno originado en las células que fabrican el pigmento de la piel. Afortunadamente, el melanoma maligno es menos frecuente que el carcinoma basocelular. La incidencia de melanoma se ha estimado en 20-60 casos por 100.000 habitantes, dependiendo de la localización geográfica.

Los melanomas tienen capacidad de extensión a otros órganos del cuerpo, por lo que constituyen la forma más mortal de cáncer de piel. Aproximadamente entre un 5 y un 10% de las personas que desarrollan este cáncer morirán por su causa, si bien dicho porcentaje está disminuyendo porque estos tumores se están reconociendo en estadios precoces y porque existe una mayor conciencia en la población sobre el hecho de que algunos cambios sutiles que se producen en determinados lunares son la señal de comienzo de un melanoma. Si el melanoma se extirpa en estadios precoces, el riesgo de muerte es mucho más bajo. Se desconoce por qué ha aumentado la incidencia de melanomas. La exposición al sol tiene un papel claro. La incidencia del melanoma está relacionada inversamente con la latitud, de forma que la incidencia es mayor cuanto más cerca al Ecuador. Esto puede reflejar un incremento de la exposición al sol o un aumento del tiempo que se pasa al aire libre. Las personas de mayor riesgo son aquellas con muchos lunares y con pieles muy claras que se queman con facilidad. Las personas que tienen exposiciones solares excesivas o intermitentes con desarrollo de quemaduras tienen también un riesgo elevado. Los familiares de personas afectadas por melanoma tienen también un mayor riesgo. Paradójicamente, las personas que trabajan en interiores tienen mayor riesgo que las que trabajan en exteriores, a diferencia de los carcinomas basocelulares. Estas personas probablemente tienen más exposiciones solares intensas en días festivos.

Tipos

  • Melanoma de extensión superficial. Es el más frecuente. Afecta a personas de 30 a 60 años. Los hombres tienden a desarrollar la lesión en la espalda y las mujeres en las piernas. Se traduce en una mancha con pigmentación irregular. Esta mancha tiene una mezcla de colores (marrón, negro, rosado, rojo). Su borde es irregular y con frecuencia plano, aunque puede ser elevado posteriormente. Habitualmente tienen un diámetro de 6 a 7 mm, si bien cada vez se diagnostican melanomas de menor tamaño. Estas manchas no son sintomáticas, aunque en los estadios tardíos sangran y pican.
  • Melanoma nodular. Afecta a un grupo de personas mayores y tiene una ligera predilección por el sexo masculino. Se trata de bultos de color negro o azulado que crecen muy rápidamente. Tienen tendencia a ulcerarse y a sangrar.
  • Léntigo maligno melanoma. Afecta a personas mayores, con igual incidencia en hombres y mujeres. Se localizan en la cabeza y el cuello. Comienzan con una mancha parduzca plana en la cara (léntigo), que posteriormente desarrolla una pigmentación irregular, con áreas oscuras y un borde irregular. Con frecuencia existen antecedentes de exposición crónica al sol.
  • Melanoma lentiginoso acral. Se localiza en las manos, pies y alrededor de las uñas y es más frecuente en algunos grupos raciales (asiáticos). No son muy frecuentes en personas blancas. Los melanomas pueden afectar con menor frecuencia la conjuntiva, la boca y la vulva. Las mujeres deben examinar la región genital en búsqueda de lunares y manchas pigmentadas y acudir al dermatólogo.

 

Signos de alarma de melanoma

  • El desarrollo de un color irregular en una lesión cutánea, que puede ser un lunar preexistente o una mancha nueva.
  • El desarrollo de un borde irregular.
  • Incremento en el tamaño o aparición súbita de un lunar o peca.
  • Síntomas como picor, sangrado o aparición de bultos u otros cambios sobre un lunar o peca.

 

Pronóstico del melanoma maligno

Existen cinco factores pronósticos de importancia.

melanoma maligno

Estados del melanoma maligno.

  1. Grosor: Los melanomas más delgados son los que tienen mejor pronóstico. Las personas con melanomas muy delgados (menos de 0,76 mm) tienen una oportunidad de un 98% de estar vivos a los cinco años de la extirpación del tumor. En cambio esta tasa de supervivencia baja al 45% para los melanomas de más de 4 mm de grosor.
  2. Nivel: El nivel en la piel donde prolifera el melanoma da una buena indicación de las propiedades biológicas del tumor. El nivel 1 indica que las células malignas se confinan a la epidermis y por tanto cuando se extirpan estos tumores se curan completamente. El nivel 2 es indicativo de que las células malignas proliferan en la parte superior de la dermis. Los niveles 3, 4 y 5 indican niveles progresivamente más profundos de proliferación celular. El patólogo que examina la biopsia informará al dermatólogo del nivel de extensión del tumor.
  3. Localización: En términos de la frecuencia de extensión al resto del cuerpo, las peores localizaciones de un melanoma son la cabeza, el cuello y la espalda. En estas áreas el melanoma tiene mayor facilidad de extensión a otras zonas del cuerpo,
  4. Sexo: Las estadísticas muestran que las mujeres tienen mejor pronóstico que los hombres.
  5. Ulceración: Cuando un melanoma se ulcera indica que existe un mayor riesgo de que las células tumorales se extiendan a otras partes del cuerpo.

 

¿Cómo se tratan los melanomas?

El aspecto más importante en el tratamiento del melanoma es el diagnóstico precoz y la consecuente extirpación completa del tumor. Los melanomas deben ser extirpados antes de que se extiendan a otras partes del cuerpo. Una vez que se han extendido, no existe ningún tratamiento eficaz aunque existen muchos tratamientos nuevos incluyendo vacunas. Una lesión sospechosa de melanoma debe ser extirpada completamente, con lo cual la lesión puede ser examinada por el patólogo para confirmar el diagnóstico y establecer el nivel y el grosor. Obtenida esta información, puede decidirse ampliar la zona de extirpación inicial del tumor. Esta zona alrededor del melanoma tiene un riesgo mayor de recidiva del tumor, aunque la extirpación de esta piel adicional no afecta normalmente el pronóstico final. Esto quiere decir que raramente es necesario recurrir a medidas quirúrgicas drásticas para conseguir un mejor pronóstico. Sin embargo, hay casos que requieren posteriormente un tratamiento quirúrgico como la extirpación de ganglios linfáticos. Tras la extirpación del tumor es importante que los pacientes sean examinados y los ganglios linfáticos explorados. Las personas con melanoma tienen mayor riesgo de desarrollar otro melanoma, por lo que la totalidad de la piel debe ser explorada anualmente. Los miembros de la familia deben ser advertidos de que tienen un riesgo ligeramente elevado de desarrollar melanoma.

 

Precursores de melanoma

  • Lunares displásicos. Los nevus displásicos son juncionales (situados en la unión de la epidermis con la dermis) o compuestos (las células pigmentadas se localizan en la unión de la epidermis y dermis y también en la dermis). Tienen características irregulares tanto clínicamente como cuando se examinan bajo el microscopio. Muchas personas tienen uno o dos nevus displásicos. Otras tienen muchos. Estas personas tienen un mayor riesgo de melanoma. Las personas con nevus displásicos deben ser examinadas al menos una vez al año, con excepción de los nevus displásicos familiares que deben ser vigilados cada tres meses. Es probable que el dermatólogo extirpe algunos lunares, pero no todos, pues los melanomas aparecen con frecuencia sobre piel normal. Los lunares pueden localizarse en el tronco, brazos, piernas, pies, nalgas y cuero cabelludo. Se trata de manchas redondas u ovales, de más de 5 mm de diámetro, de borde y color irregular (diferentes tonos de marrón, rosado y rojo). Se recomienda extirpar las lesiones que cambian (aumentan de tamaño o cambian de color, forma o contorno) o que no pueden ser examinadas por el paciente (cuero cabelludo, genitales, espalda). Estos pacientes no deben exponerse al sol o rayos UVA y deben emplear filtros solares.
  • Nevus melanocíticos congénitos (gigantes o pequeños). Los lunares o nevus son acúmulos de células de pigmento dentro de la piel, que pueden disponerse en la epidermis o en la dermis. Los lunares congénitos están presentes al nacer, aunque algunos aparecen en la infancia (tardíos), pueden ser pequeños o grandes (superiores a 1,5 cm) y deben ser extirpados antes de los 12 años. El riesgo de melanoma en estos casos es de 1 a 5%. Los nevus gigantes tienen un riesgo muy elevado de melanoma en los primeros 3 a 5 años de vida (superior al 6,5%) y por tanto deben extirparse tan pronto como sea posible.

 

 

MEDIDAS DE PROTECCIÓN

Mantenerse alejado del sol
El componente de RUVB de la luz solar es el más peligroso, particularmente con relación al desarrollo de quemaduras y cáncer de piel. La radiación ultravioleta B se encuentra principalmente al mediodía y por ello se aconseja protección frente al sol entre las 10 y las 14h. ó de 11 a 15h. con los cambios de hora. La mayor cantidad de RUVB ocurre a mitad del verano. Los factores que influyen en la cantidad de radiación que alcanza la tierra son:

  1. Altitud.
  2. Dispersión por partículas atmosféricas y gotas de agua (nubes).
  3. Reflexión de superficies como nieve, arena y agua.
    En altas altitudes hay un incremento de la cantidad de ultravioletas, con un aumento de un 20% a 1.500 metros. Las personas que practican esquí deben ser conscientes de la posibilidad de sufrir una quemadura, especialmente en los días claros y soleados. Las partículas atmosféricas influyen en la cantidad de ultravioletas, pero debe comprenderse que también pueden darse cantidades importantes de RUVB incluso en los días nublados. La reflexión es especialmente importante para superficies como la arena y el agua. Esto es muy evidente en las personas que se protegen de la luz solar directa mediante sombrillas pero que se queman por la luz reflejada.
    Aunque no se menciona la temperatura, debe tenerse en cuenta que los ultravioletas no son ni fríos ni calientes. Los días de 20º C pueden asociarse con tanta exposición solar como los días de 35º C. Con independencia de la temperatura diaria, hay un aumento de los ultravioleta B al mediodía. Algunas personas piensan que nos podemos quemar con el viento cuando estamos al aire libre en días fríos o con nubes. La realidad es que este tipo de quemadura por frío no existe, es simplemente una quemadura solar.
proteción solar

Proteción solar

 

Las medidas principales de protección solar son las siguientes

    • Evitar la exposición innecesaria al sol entre las 10 h y las 15 h.
    • Bloquear los efectos de la luz solar con ropa, sombreros y gafas.
    • Utilizar filtros solares.
    • No tomar baños de sol o emplear lámparas artificiales.
    • Educar a los niños.

 

 

Filtros solares

Los filtros pueden ser: químicos o de absorción (porque absorben la radiación), físicos o de reflexión (porque reflejan la luz) o una mezcla de ambos. El factor de protección solar (SPF) es el ratio de la dosis de UV requerida para producir quemadura con el filtro solar en la piel con relación a la dosis que se requiere para producir el mismo grado de quemadura sin filtro sobre la piel. Por ejemplo, si normalmente se requieren 10 minutos para quemarse, un filtro solar con factor de protección 15 permitirá que usted pueda estar al sol 15 x 10 minutos antes de que se queme. Los filtros solares deben reaplicarse con frecuencia porque la sudoración o el baño los elimina. Un SPF de 15 es suficiente para protegernos del sol. Mayores factores de protección no aportan un beneficio mayor y en cambio las reacciones adversas son más frecuentes.

SPF

Porcentaje de reducción UVB

2

50%

4

75%

8

87.5%

16

93.8%

32

96.9%

Los filtros solares deben aplicarse 30 minutos antes de la exposición al sol para que los ingredientes se depositen en la capa más externa de la piel y ejerzan su acción protectora. En ocasiones los filtros producen irritaciones y reacciones alérgicas en la piel. Las personas que sudan mucho, las que tienen tendencia a eccemas o aquellas con piel sensible son las que más padecen estas reacciones.

 

Algunas consideraciones sobre el uso de rayos artificiales (UVA)

El uso de cabinas para bronceado no es seguro. Los rayos UVA tienen un papel importante en el desarrollo del cáncer de piel. Los rayos UVA penetran en la piel en profundidad y contribuyen al envejecimiento cutáneo. Además estas cabinas tienen también cantidades pequeñas de RUVB y esta radiación está relacionada con el desarrollo de cáncer y cataratas. En resumen, el bronceado es un signo de daño cutáneo. En los últimos años, incluso las modelos de prestigio han dejado de aparecer en las revistas bronceadas y se muestran más bien pálidas. Por nuestro interés todos debemos promover la moda de una piel clara y no tostada, pues ciertamente no existe un bronceado saludable.

 

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