Factores de Crecimiento Úlceras Cutáneas

La úlcera cutánea es una lesión de la piel que produce una pérdida de la epidermis, una parte de la dermis e incluso de la hipodermis. Por tanto, puede tratarse de una herida únicamente superficial o de una afección más profunda. Las lesiones secundarias a la destrucción de una ampolla y las úlceras de presión implican un riesgo de infección si no se cuidan, llegando en algunos casos a poner en peligro la vida del paciente.

El 1% de la población sufre esta enfermedad, siendo las piernas el lugar en el que generalmente se localizan las úlceras. La aparición de este tipo de heridas puede deberse tanto a enfermedades cutáneas como sistémicas. La diabetes, por ejemplo, es una de las enfermedades sistémicas con las que más se relaciona la aparición de úlceras.

También tienen su origen en un trastorno circulatorio, suelen presentarse en las extremidades inferiores y aparecen en enfermos con insuficiencia venosa o varices en las piernas. Asimismo, son causantes los traumatismos, un retorno venoso reducido o estilos de vida muy sedentarios, que no favorecen la circulación sanguínea. Lo podemos ver también en pacientes sometidos a reposo prolongado, especialmente ancianos, que acaban presentando úlceras en los puntos de presión del cuerpo cuando el paciente conserva demasiado tiempo la misma posición. La presión acaba reduciendo el flujo sanguíneo de la zona y provoca que el tejido se degenere por la muerte de sus células.


Tratamiento para las úlceras cutáneas

No hay una misma solución para todos los pacientes que sufren úlceras, ya que su origen y evolución pueden ser muy distintos. En el caso de pacientes inmovilizados es importante realizar cambios periódicos de su posición, así como utilizar protectores o cojines que minimicen los puntos de presión o fricción. En general, el tratamiento básico a seguir es limpiar la herida, prevenir infecciones, o tratarlas si ya se han producido, y estimular la regeneración del tejido. Unas rigurosas medidas de limpieza, junto con la elección de un apósito apropiado, inciden favorablemente en la mejora de la lesión y limitan su gravedad, aunque los tratamientos son diversos y varían desde la utilización de vendajes hasta el tratamiento quirúrgico.

En el tratamiento de las úlceras superficiales se aplicarán apósitos, cremas protectoras y barreras líquidas. Limpiar la zona y la eliminar el tejido lesionado es esencial para la curación de la lesión. En caso de hemorragia, esta se controla mediante compresión o la aplicación de agua oxigenada.

Para ayudar a la cicatrización de las úlceras y para evitar en lo posible la aparición de otras, se aconseja dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol, así como llevar una adecuada alimentación.

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