DERMATOLOGÍA | CICATRICES

Cicatrices

Las cicatrices son el resultado natural del proceso de curación de la piel tras una lesión, cirugía, quemadura o afecciones como el acné severo. Aunque forman parte de un mecanismo reparador del cuerpo, muchas veces pueden dejar marcas visibles, hundidas, en relieve, enrojecidas o hiperpigmentadas que afectan tanto al aspecto físico como a la autoestima del paciente.

En función de su origen y evolución, existen diferentes tipos de cicatrices: atróficas, hipertróficas, queloides, pigmentadas o incluso dolorosas. La clave está en un diagnóstico dermatológico adecuado que permita aplicar el tratamiento más eficaz en cada caso.

Tratamientos para las cicatrices

En Clínica Serrano contamos con una amplia gama de tratamientos médicos personalizados para mejorar la textura, el color y el volumen de las cicatrices. Algunos de los más utilizados son:

Reduce cicatrices profundas, mejora la textura de la piel y estimula la regeneración celular.

Eliminan capas superficiales de la piel favoreciendo una renovación cutánea progresiva, especialmente útil en cicatrices pigmentadas o por acné.

Técnica mínimamente invasiva que estimula la producción natural de colágeno y elastina para suavizar las cicatrices atróficas.

En casos de cicatrices queloides o deprimidas, ayudan a reducir volumen o rellenar zonas hundidas.

Como retinoides, ácido glicólico o productos con centella asiática, que favorecen la renovación de la piel y la mejora progresiva de la lesión.

En todos los casos realizamos una valoración médica previa y planificamos un protocolo personalizado, que puede combinar varias técnicas para lograr los mejores resultados.

Causas, síntomas y signos visibles

Las cicatrices pueden aparecer por múltiples causas:

  • Heridas traumáticas, cortes o cirugías.
  • Acné moderado o severo.
  • Quemaduras térmicas o químicas.
  • Infecciones cutáneas.
  • Alergias o reacciones inflamatorias prolongadas.

¿Cómo reconocer una cicatriz problemática?

  • Cambios en la textura o color de la piel.
  • Elevaciones (queloides o cicatrices hipertróficas).
  • Depresiones o hundimientos (atróficas).
  • Dolor, picor o tirantez persistente.
  • Malestar estético o emocional.

No todas las cicatrices son iguales, ni requieren el mismo enfoque. Por eso, un diagnóstico dermatológico es esencial para elegir el tratamiento más adecuado en cada situación.