DERMATOLOGÍA | CÁNCER DE PIEL
¿Qué es el cáncer de piel?
El cáncer de piel es una proliferación anómala de células cutáneas que, en la mayoría de los casos, se desarrolla por una exposición prolongada y sin protección a la radiación ultravioleta (UV). Es el tipo de cáncer más frecuente a nivel mundial, pero también uno de los más tratables si se detecta en fases iniciales.
Existen distintos tipos, entre los cuales destacan el carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular y el melanoma maligno.
En Clínica Serrano llevamos más de 45 años ayudando a nuestros pacientes en la detección precoz y tratamiento de lesiones cutáneas, con un enfoque médico riguroso y personalizado.
Tratamientos para el cáncer de piel
La elección del tratamiento depende del tipo de cáncer, su localización, profundidad y estado de avance. En Clínica Serrano ofrecemos un abordaje integral y altamente especializado con las siguientes opciones:
Cirugía dermatológica convencional
Eliminación quirúrgica de la lesión con márgenes de seguridad para asegurar su completa extirpación.
Cirugía micrográfica de Mohs
Técnica quirúrgica de alta precisión que permite extirpar el tumor preservando el máximo de tejido sano. Ideal para zonas sensibles como cara, orejas o cuello.
Crioterapia
Congelación de células tumorales mediante nitrógeno líquido. Indicada para lesiones superficiales en estadios tempranos.
Terapia fotodinámica
Se aplica una sustancia fotosensibilizante sobre la piel y se activa con luz especial para destruir selectivamente las células cancerosas.
Láser dermatológico
Útil en lesiones premalignas o muy superficiales, con un tratamiento poco invasivo y altamente dirigido.
Productos tópicos durante quimioterapia
Para pacientes oncológicos, indicamos fórmulas dermocosméticas especiales que protegen la piel, minimizan reacciones adversas y mejoran la tolerancia durante los tratamientos sistémicos.
Todos los tratamientos se realizan bajo control médico, con seguimiento periódico para detectar recaídas o nuevas lesiones.
Causas, síntomas y signos visibles
Principales causas:
- Exposición prolongada y sin protección al sol o a cabinas de bronceado sin protección.
- Tener piel clara, ojos claros o antecedentes familiares de cáncer de piel.
- Sufrir quemaduras solares frecuentes, sobre todo en la infancia.
- Sistema inmunológico debilitado o tratamientos inmunosupresores.
Síntomas y signos de alarma:
- Aparición de una mancha, lunar o lesión nueva que cambia de forma, color o tamaño.
- Heridas que no cicatrizan correctamente o que sangran con facilidad.
- Lesiones ásperas, descamativas o con bordes irregulares.
- Cambios en lunares existentes (asimetría, bordes irregulares, colores múltiples, diámetro mayor de 6 mm, evolución rápida).
Ante cualquiera de estos signos, es fundamental consultar al dermatólogo cuanto antes para una valoración completa con dermatoscopia.


